27 jun. 2010

Que Dios te lo pague

Un hombre fue llevado de urgencias a un hospital administrado por monjas, donde lo operaron del corazón.
Después de la operación, el hombre despertó y una monjita estaba a su lado.
- Señor, la operación fue un éxito. Sin embargo, necesitamos saber cómo piensa pagar la cuenta del hospital. ¿Tiene usted seguro médico?
- No.
- ¿Puede pagar en efectivo?
- Me temo que no, hermana.
- Entonces, ¿tiene usted parientes?
- Sólo mi hermana, pero es una monja solterona sin un céntimo.
- Disculpe que lo corrija. Las monjas no son solteronas; están casadas con Dios.
- Pues estupendo, por favor envíele la cuenta a mi cuñado.

Así nació la frase: “Que Dios te lo pague”

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