18 ene. 2012

La curiosidad nunca es buena

Después de una larga noche haciendo el amor, él nota la foto de otro hombre en la mesa de noche de ella. Comienza a preocuparle.
- ¿Es tu marido? pregunta nervioso.
- No, tonto,  responde ella, acurrucándose a él.
- ¿Tu novio, entonces? continúa él.
- No, para nada, dice ella, mordisqueándole la oreja.
- ¿Es tu padre o tu hermano? pregunta, esperando la respuesta afirmativa.
- No, no, no! Me pones tan ardiente cuando estás celoso! responde ella.
- Bueno, ¿quién narices es, entonces? demanda él.
- Soy yo… antes de la cirugía.
  

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