22 feb. 2012

Confesión inacabada

Llega a la iglesia una joven muy mona, y le pide confesión al cura:
- Ave María purísima.
- Sin pecado concebida.
- Hija, ¿cuáles son tus pecados?
- Esta noche he pecado con mi novio ¡por primera vez!
- A ver hija, cuenta más.
- Empezó tocándome el pelo de forma suave y cariñosa, luego besó mis dulces labios mientras desabrochaba mi blusa y metía las manos para tocar mis pechos. A continuación, bajó la mano a mis muslos para luego subirla hasta mi entrepierna. Una vez allí comenzó a tocarme con sus dedos y…. ya no pasó nada más.
El cura, con los ojos rojos y las venas del cuello  hinchadas, le responde:
- ¡Pues te lo inventas. pero así no me puedes dejar!

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