11 may. 2013

La tortuga adoptada

Una tortuguita se subía a un árbol, se asomaba a una rama, y luego se tiraba de cabeza al suelo.
La pobre tortuguita se daba de bruces una y otra vez contra el suelo, pero se levantaba, limpiaba su caparazón y volvía al intento, se subía al árbol iba a la rama y se lanzaba, para sacarse nuevamente cresta y media.
Así siguió la pobre tortuguita durante mucho rato, y un par de palomas que la miraba con aire paternal comentan:
- Oye querido creo que ya ha llegado el momento de decirle que es adoptada.
   

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