20 dic. 2011

Historia de Madrid: La Cibeles


La Cibeles no se sabe si es una fuente, o es una plaza, o no es ninguna de las dos cosas. La Cibeles lleva por delante el más alto título de nobleza que la Villa otorga: ese breve y rutilante “la”, que hace de La Lola, una Lola realmente madrileña y de El Eusebio un natural del Foro fetén.
La Cibeles iba, a lo primero, camino de Colón, y andaba por el inicio de la acera de Recoletos.
Carlos III quiso hacerle dar la vuelta y circular hacia La Granja; pero entre el Conde de Aranda y Ventura Rodríguez, progenitor de la clásica, la pusieron mirando a la Puerta del Sol y la plantaron en medio del platillo.
Ahí se pasa la vida, a partir de entonces, entre los fantasmas del palacio de Linares, el trajín de Correos y la verdura del antiguo Palacio de Buenavista.

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